Caracas, 28 de octubre de 2016.- Un día como hoy nace en la Caracas de 1771, Simón Rodríguez, identificado como el maestro de los maestros, y mentor del padre de la Patria: Simón Bolívar.

Este ejemplar y virtuoso venezolano fue filósofo y pedagogo que se caracterizó por seguir apasionadamente el ideal de los pensamientos de la plena libertad para el ser humano que habitaba estas sagradas tierras.

Los padres del  maestro caraqueño fueron Alejandro Carreño y Rosalía Rodríguez. Hermano del músico Cayetano Carreño.

La infancia de Rodríguez se conoce muy poco, pero a través de las documentaciones históricas se conoció que tenía un carácter nada común, que lo llevó a quitarse el apellido paterno y a quedarse sólo con el de su madre. Se casó con María de los Santos Ronco (en junio de 1814), acto en el cual se declaró “expósito de esta feligresía”.

En la juventud ejerció la educación y tuvo el gran honor de ser el maestro de Bolívar, a quien le influyó en las ideas Revolucionarias.

La estadía de Simón Rodríguez en el viejo continente le permitió dominar los idiomas francés, italiano, alemán y portugués, profundizar sus estudios filosóficos y entrar en contacto con las teorías revolucionarias, que pronto implantarían un nuevo orden político y social de alcance mundial.

En Francia se encontró con Bolívar y de allí partieron a un viaje que los llevó a Lyon y Chambery, para luego atravesar los Alpes y entrar a Italia.

En 1825, Bolívar recibió a su mentor en Lima y lo incorporó a su grupo de colaboradores directos nombrándolo “Director de Enseñanza Pública, Ciencias, Físicas, Matemáticas y de Artes y Director General de Minas, Agricultura y Caminos Públicos de la República Boliviana”.

El maestro se marchó a Arequipa, donde publicó el Pródromo de Sociedades Americanas (en 1828), obra en la que insistía en buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica.

Rodríguez viajó en 1834 a Concepción (Chile) y allí se encuentra por segunda vez con Andrés Bello, ya se habían visto en Europa. En Valparaíso escribió en el periódico El Mercurio. En 1842 viajó de Lima a Ecuador. De allí visitó varias localidades de Suramérica dejando rastro de su talento y creación inagotable.

Algunos de sus pensamientos fueron Defensa de Bolívar; El Libertador del Mediodía de América y sus Compañeros de Armas, Defendidos por un Amigo de la Causa Social; Observaciones sobre el Terreno de Vincocaya; Luces y Virtudes Sociales.

Simón Rodríguez fallece a los 84 años en una aldea peruana en 1854, pobre y sin hogar. Sus restos fueron trasladados en 1954 al Panteón Nacional, en el centenario de su muerte.